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Arquitectura en el Chile del siglo XX: volumen 1
Iniciando el nuevo siglo 1890-1930
Inidando el nuevo siglo 1890-1930 es el primer volumen, de cuatro, que constituyen el proyecto editorial Arquitectura en el Chile del siglo XX de Ediciones Ara, El es el punto de partida de una empresa ambiciosa: trazar un panorama de la arquitectura en nuestro país durante el pasado siglo. Existían ilustres precedentes, algunos referidos a una parte del periodo, otros centrados en aspectos específicos de éste. El ya clásico de Eliash y Moreno se concentraba entre 1925 y 1965′, aportando una rica construcción iconográfica de esos años. El libro editado por Malcom Quantrill, publicado en inglés, abordó la segunda mitad del siglo XX? examinada desde tres perspectivas diversas. Otros intentos, por el contrario, inscribían el siglo x en un contexto más amplio, como ocurrió con la personal visión de Osvaldo Cáceres’. En los últimos años se habían publicado, además, varios volúmenes referidos a la arquitectura de fines del siglo XX y comienzos del XX.
Estos se sumaban a múltiples monografías sobre arquitectos u oficinas de arquitectura aparecidas desde los años ochenta del pasado siglo. Una visión comprensiva del siglo XX, sin embargo, no había sido abordada.
Una empresa como esta constituía un desafío particularmente difícil; sabíamos que estaría sometida a controversias. Desde las líneas argumentales hasta las obras y arquitectos seleccionados, el autor debía, obligatoriamente, optar entre múltiples posibilidades asumiendo una inevitable y siempre discutible responsabilidad interpretativa. Sin embargo, aún con todos sus peligros, pensamos que el esfuerzo valía la pena. Especialmente si contribuía a trazar un primer mapa de ese conjunto de autores, iniciativas, proyectos y obras que configuraban el panorama de la arquitectura del siglo xx en Chile. Tal mapa aspiraba a ser un instrumento útil para estudiantes y profesores. También para profesionales interesados en la cultura arquitectónica, e incluso para el lector no especializado pero atento a las alternativas de la construcción de ciudades y territorios.
Los cortes temporales son siempre materia de debate. El acontecer histórico es un continuo complejo y seccionarlo es siempre difícil y, hasta cierto punto, artificial. Los sucesos vinculados a la arquitectura no cambian bruscamente de un día al otro y no siguen necesariamente el orden del calendario. Así, nos pareció que la arquitectura que orbita alrededor de las celebraciones del centenario de la independencia, durante las primeras décadas del siglo, comenzaba a gestarse algunos años antes. En el otro extremo, fenómenos como el fin del primer gobierno de Carlos Ibáñez, la crisis económica de 1929, la visita de Karl Brunner a Chile y la emergencia de algunos de los primeros edificios de vanguardia, configuraban el fin de un primer momento del siglo y la apertura de un nuevo capítulo. Ambos podían fijarse alrededor de 1930.
La propuesta de este libro y de aquellos que irán apareciendo a continuación fue inscribir la actividad de la arquitectura en una panorama más amplio. Este va desde las alternativas políticas y económicas a los movimientos artísticos y culturales. Mantener el equilibrio entre una línea argumental central,
referida a la arquitectura y su contexto histórico no resultó siempre fácil, pero intentarlo merecía el esfuerzo. De ese modo, los problemas de la arquitectura podían dialogar con el acontecer social, mostrando a la vez una identidad disciplinar y el servicio que podía prestar a la sociedad y a la cultura.
Aquí hemos querido hablar de arquitectura en un sentido amplio: aquel que va desde la dimensión territorial y urbana, a la construcción y la técnica. No se trata sólo de una cuestión de escalas, sino más bien de las múltiples dimensiones en las que la arquitectura se despliega: los proyectos y las obras, las ideas y las realizaciones, los arquitectos y las escuelas, las políticas de vivienda y la actividad inmobiliaria. Era ciertamente difícil compaginar tantos y tan diversos aspectos. De hecho, resultaba casi imposible, al menos en el espacio relativamente reducido de un libro como éste. Por tal razón se optó por ir tejiendo el relato entre episodios que destacaban uno u otro de estos aspectos.
Como ocurre en general con las historias y los libros de arquitectura, el argumento se desarrolla tanto a partir de palabras como de figuras. Se ha querido dar a éstas últimas el rol significativo que merecen. Ello, especialmente, pensando que los eventuales lectores no tenían asegurado el conocimiento de las obras a las que el texto se iba refiriendo. Y si bien no se trata de un libro lujoso (es más bien escueto en términos de las imágenes y sus tamaños), se procuró que ningún elemento decisivo estuviese ausente de ese discurso iconográfico que dialoga con las palabras y las complementa. Se ha procurado también que, dentro de lo posible, las imágenes utilizadas fuesen de época, hablando por sí mismas del contexto histórico y ambiental en que las obras retratadas habían surgido.
Cuando comenzábamos a plantearnos la tarea, se hizo presente lo difícil que resultaba que una persona pudiese dar una visión integral de un período tan amplio y tan complejo. Por tal razón y sin eludir la responsabilidad que corresponde al autor, surgió la idea -mérito de Alejandro Crispiani, editor en jefe de Ediciones ARQ cuando empezó este proyecto- de introducir otras voces que complementaran el argumento central. Se incorporó así a un conjunto de autores que aportarían sus propias visiones sobre los temas tratados, profundizando en tópicos relevantes de cada volumen. Estoy muy agradecido por la colaboración de este conjunto de autores que generosamente aceptaron sumarse a esta empresa editorial. Ellos desarrollaron temáticas de su especialidad sin conocer el texto del libro. Conservaron, por tanto, su autonomía y su libertad. De este modo, podían complementar, profundizar o, eventualmente, discutir las interpretaciones propuestas por el libro.
Cabe pensar que una iniciativa como esta, aún con todas sus limitaciones, anime a otros a emprender esfuerzos semejantes. Cuando varios de éstos se acumulen, habremos realmente comenzado a construir una visión crítica de lo que fue la arquitectura del siglo XX.